
Síntesis de las primeras pelis que se han visto en esta nueva vieja tele, para que os hagáis una idea de cómo está el patio en calle Ágata 9:
‘30 days of night’ (2007)
Aún pendiente de estreno en España (al parecer, para el próximo 8 de febrero), ha sido la primera en inaugurar nuestro particular ciclo “Qué grande es el pirateo”, en el que se incluyen los títulos que estoy consiguiendo con métodos más o menos deshonestos. Segunda peli de David Slade, al que recordarán por su sugestivo debut, el divertimento ‘Hard Candy’ (2005). En ‘30 days of night’ se atreve con una adaptación del cómic del mismo título (publicado en España por Devir). Eso sí, contando con la colaboración de su autor, Steve Niles, como co-guionista. El punto de partida no puede ser más atractivo: una panda de vampiros llega a un pueblucho aislado de Alaska, justo cuando ha de comenzar un periodo de 30 días en el que no saldrá el sol. Algo así como un bufé libre en un japonés: ahghhgh.. (babas caen). La cosa no defrauda en absoluto, siempre y cuando no se pretenda ver más que un argumento de peli serie B, rodado con un presupuesto más que digno (no obstante, Sam Raimi está detrás del asunto, ejerciendo como productor). Se agradece la concisión en estos tiempos que corren, así como la imaginación en cuanto a la puesta en escena se refiere, y una música de corte post-rock muy adecuada para un cuento de horror contemporáneo.
Aún pendiente de estreno en España (al parecer, para el próximo 8 de febrero), ha sido la primera en inaugurar nuestro particular ciclo “Qué grande es el pirateo”, en el que se incluyen los títulos que estoy consiguiendo con métodos más o menos deshonestos. Segunda peli de David Slade, al que recordarán por su sugestivo debut, el divertimento ‘Hard Candy’ (2005). En ‘30 days of night’ se atreve con una adaptación del cómic del mismo título (publicado en España por Devir). Eso sí, contando con la colaboración de su autor, Steve Niles, como co-guionista. El punto de partida no puede ser más atractivo: una panda de vampiros llega a un pueblucho aislado de Alaska, justo cuando ha de comenzar un periodo de 30 días en el que no saldrá el sol. Algo así como un bufé libre en un japonés: ahghhgh.. (babas caen). La cosa no defrauda en absoluto, siempre y cuando no se pretenda ver más que un argumento de peli serie B, rodado con un presupuesto más que digno (no obstante, Sam Raimi está detrás del asunto, ejerciendo como productor). Se agradece la concisión en estos tiempos que corren, así como la imaginación en cuanto a la puesta en escena se refiere, y una música de corte post-rock muy adecuada para un cuento de horror contemporáneo.

‘Grizzly man’ (2005)
Ésta sí era original. Bueno, para ser más exactos, la daban con El País. Tenía yo ganas de pillar a Werner Herzog, del que no había visto nada (otro enorme déficit cinematográfico). Y, después de lo visto en ‘Grizzly man’, vaya si seguiré de cerca su filmografía. Al parecer, el protagonista de este film es un compendio de sus anteriores y míticos personajes de ficción: un outsider, un antihéroe cuyos sueños (que, casi siempre, apuntan demasiado alto) se hacen añicos no ya ante una sociedad que, sin duda, no está preparada para lo excéntrico y lo inverosímil, sino ante la propia naturaleza. ‘Grizzly man’ es la historia de Timothy Treadwell, un ecologista que convivió durante 13 años con los osos grizzly, a los que pocas veces el hombre se ha acercado de modo similar. Esta excéntrica figura, profundamente inestable y que amó tanto la vida como para acabar entregándose a la muerte –que no es sino parte esencial de aquélla-, nos legó una serie de cintas de vídeo en las que Herzog adivinó arte. Interesantísima peli, pues, de cazador cazado. Llena de belleza, de esa belleza que sólo puede brotar de lo extraño. Terrible, es decir: naturaleza (vida) en estado puro.
Ésta sí era original. Bueno, para ser más exactos, la daban con El País. Tenía yo ganas de pillar a Werner Herzog, del que no había visto nada (otro enorme déficit cinematográfico). Y, después de lo visto en ‘Grizzly man’, vaya si seguiré de cerca su filmografía. Al parecer, el protagonista de este film es un compendio de sus anteriores y míticos personajes de ficción: un outsider, un antihéroe cuyos sueños (que, casi siempre, apuntan demasiado alto) se hacen añicos no ya ante una sociedad que, sin duda, no está preparada para lo excéntrico y lo inverosímil, sino ante la propia naturaleza. ‘Grizzly man’ es la historia de Timothy Treadwell, un ecologista que convivió durante 13 años con los osos grizzly, a los que pocas veces el hombre se ha acercado de modo similar. Esta excéntrica figura, profundamente inestable y que amó tanto la vida como para acabar entregándose a la muerte –que no es sino parte esencial de aquélla-, nos legó una serie de cintas de vídeo en las que Herzog adivinó arte. Interesantísima peli, pues, de cazador cazado. Llena de belleza, de esa belleza que sólo puede brotar de lo extraño. Terrible, es decir: naturaleza (vida) en estado puro.

Y, en fin, por concluir con este post televisivo, no quiero dejar pasar la ocasión de lamentar que Antonio Gasset haya dejado de presentar “Días de cine”. Cierto es que últimamente tampoco le había prestado la atención que requería, sobre todo por la hora de emisión (aspecto éste sobre el que ha ironizado en sus comentarios hasta la saciedad; y qué poquito caso le hicieron). Como homenaje a este enorme presentador, os dejo algunos enlaces con sus mejores momentos, tal y como han sido recopilados en YouTube:
Gasset y las mujeres de nuestros amigos
[Para quienes se queden con ganas de más, hay una serie muy completa titulada “Píldoras del Dr. Gasset”, ofrecidas por nixia. Os recomiendo que echéis un vistazo a la presentación que hace en su blog, la nena del pelo rojo. Por cierto que, como no se puede estar de acuerdo en todo, veréis que, en la 2ª entrega, Gasset condena explícitamente el matrimonio homosexual]